WALTER PALACIOS VINCES
Autor : Ernesto Kijano Martin
Fecha: Trujillo, 24 de Noviembre del 2010
Lo conocí un día del mes de julio de 1986 a la salida de la cárcel de Trujillo. Fue en la antigua cárcel que quedaba en el Jirón Pizarro, a una cuadra de la Plaza de Armas. Fue cuando fuimos a visitar a unos amigos que por circunstancias de la vida fueron a parar presos, algunos por delitos comunes y otros acusados de subversivos. A uno de ellos lo conocíamos como Jano, era un joven miembro del MRTA. Fui a visitarlos con los que estábamos impulsando la revista Voces en la Universidad Nacional de Trujillo.
Allí conocí a Walter, un ex aprista, o mejor dicho un aprista rebelde que se fue con Lucho de la Puente Uceda. Fue en esa oportunidad que en pocas palabras nos contó, a mí y a otros apristas, la forma cómo es que salió del PAP, como firmaron más de 30 jóvenes dirigentes apristas la moción de octubre en 1959 y como fueron expulsados y como algunos retiraron su firma de esa moción y como otros comprometidos con ese documento no firmaron a último momento. En pocas palabras nos contó ese episodio histórico del aprismo y que yo quería conocer más. Pero Walter, hombre de organización de posición y convicción, nos contó y se despidió amablemente y yo me quede con la miel en los labios y con las ganas de saber más de esas cosas.
No sé si estará bien lo que voy a decir pero Walter entraba o ya estaba hace años en su segundo proceso revolucionario, por lo menos yo lo intuía y presentía.
Walter no solo fue un aprista rebelde que se quedó en las palabras, también se integro al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)y actuó en forma clandestina y luchó con Luis de la Puente, Guillermo Lobatón, Enrique Amaya Quintana, Máximo Velando, Gonzalo Fernández Gasco y otros, en ese esfuerzo que fueron las Guerrillas de los años 60. Antes había sido Presidente de la Federación Universitaria de Trujillo y de la Federación de Estudiantes del Perú y, por si fuera poco, conquistó y se casó con la mujer más bonita de la Universidad Nacional de Trujillo. Después marchó a la Guerrilla y participo en el frente Manco Inca con Gonzalo Fernández Gasco y Elio Portacarrero, entre otros, en la sierra norte del Perú.
Años después, durante el primer gobierno de Alan García y la dictadura de Fujimori, fue director de la Revista Cambio, que cumplió una función activa en el proceso revolucionario de fines del siglo pasado, época en la que muchos temblaban cuando se les proponía dicho cargo dado que el grupo colina o los servicios de inteligencia atentaron contra esa revista llegando a asesinar a la joven periodista Melissa Alfaro mediante la modalidad de un sobre-bomba. A Walter ya no volví a verlo, no supe más de él hasta que me contaron que se había asilado en México. Cuando regresó al Perú lo volvieron a meter preso y después de salir libre me contó una anécdota con el comandante Tomas Borges del Frente Sandinista de Liberación Nacional con el que logró viajar a México, después de estar varios meses en Nicaragua; de las peripecias que paso para llegar a conseguir el status de asilado en México y ser reconocido como perseguido político por las Naciones Unidas; de cómo tuvo que caminar por tierras extrañas sin su verdadero nombre; de la preocupación de su familia por lo que le podría pasar y de las incomprensiones de algunos dirigentes que en el Perú se reclaman de izquierda y que no tienen una actitud consecuente, ni de solidaridad, con los que se entregan a la dura lucha de intentar cambiar este país
Recuerdo cuando Walter regreso de México y fue capturado en el aeropuerto Internacional Jorge Chávez y Eduardo González Viaña hizo una campaña por su libertad junto a sus hijas quienes dirigían comunicaciones a todo el mundo para que se aúnen a dicha acción. Yo reconocí que Walter era un gran hombre y que no en vano se lucha toda la vida porque lo hizo toda la vida y hay muy poco hombres que lo hacen así. Después tuvo que sufrir prisión por sus ideas y realizar su defensa en el juicio del MRTA, junto a Víctor Polay Campos, Peter cárdenas Shultz, Miguel Rincón, Lucero Cumpa Miranda y otros, allí en su defensa antes de terminar dice citar a un gran poeta argentino y cuando todos pensaban que se iba a referir a Jorge Luis Borges, cita al rockero Fito Páez y repite lo que dice en su canción: “Quien dice que todo está perdido, yo vengo a entregar mi corazón”
Después de muchos años volví a ver a Walter. Antes de encontrarnos converse por teléfono con él por intermedio de Orlando, un compañero que conocí en la UNT cuando era de la UDP y después nos hicimos amigos. Con Walter quedamos en encontrarnos en Trujillo, en un café del Jr. Pizarro, a las 9 de la mañana, junto con Orlando. En esa oportunidad nos dio un libro del Comandante General del MRTA Víctor Polay Campos “EN EL BANQUILLO: TERRORISTA O REBELDE. Conversamos de muchas cosas, de la vida, del proceso del MRTA, de la formación de Patria Libre, proceso sobre el que tenía sus propias opiniones, de su paso por el MIR, de su desempeño en la FEP, de su exilio en México y como llego hasta allí y de cómo se convirtió en refugiado de las naciones unidas.
A pesar de los años, de haber luchado toda la vida por un ideal, no es un hombre amargado y menos un renegado, no tiene mal carácter y más bien es una persona amable y entretenida.
Se podría decir que es una biblioteca andante que todos debemos aprovechar. Como quisieran muchos de los políticos de moda tener el conocimiento y la sabiduría de este hombre que además es una persona que no demuestra soberbia alguna y se muestra modesta a pesar de todo el conocimiento que tiene y la capacidad para expresarlos ante publico muy diverso. Cuando lea este artículos seguro que no le va a gustar porque como siempre me dijo no interesa quien este adelante lo que importa es que los objetivos se cumplan y creo que para mi Walter tiene ganado un espacio en la historia del Perú, es decir en la historia de los pobres de este país, en la historia de los que combatieron por una nueva sociedad y de los que fueron dignos de sus palabras y no solo pregonaron la revolución sino que también tomaron la iniciativa en ese proceso.
Hablar de Walter Palacios Vinces es hablar no solo del MIR y del APRA rebelde, sino también del movimiento Pueblo en Marcha, de los inicios del MRTA que es su segunda etapa en el proceso revolucionario de su vida, también es hablar de su enérgico empuje al proceso de unidad de Pueblo en Marcha con la UDP, la conformación del Bloque Popular en donde se unifica la UDP con los compañeros del PCP Mayoría, de Patria Libre, del semanario cambio del que fue su último director y que el régimen de Fujimori cerro en el golpe de estado del 92. Allí pasó a la clandestinidad y tuvo que bregar para no ser detenido y seguir luchando desde esa trinchera por los ideales que todavía mantiene.
También se podría decir que Walter es una historia andante que si escribiera sus memorias muchos de los jóvenes que ahora ven la vida en forma superflua se pondrían a pensar en lo heroico que es llegar a esa edad, sufriendo y luchando por algo que para muchos es una utopía. Si Walter escribiera un libro sobre sus vivencias muchos políticos actuales que gozan de lo que otros hicieron por cambiar este país dirían que fue un “maldito terrorista”. para mí no lo es, para mi es solo una continuación de lo que otros hicieron por cambiar este país que se está pudriendo en vida, es la continuación de los búfalos Barreto del 32, de Carlos Phillips de Huaraz con su “solo Dios salvara mi alma y solo el aprismo salvara al Perú”, de los marineros del 32 y el 48 que se inmolaron por la revolución aprista, de los héroes de la clandestinidad y de los frontonianos, término recogido de mis conversaciones de esa madre heroica que se llama Otilia campos de Polay que brega por la libertad de su hijo que también lucho por cambiar este país de barones de la economía, descendientes de los encomenderos coloniales.
Quizás exagero pero debo decirlo Walter es un continuación de las luchas del pueblo peruano de los héroes que lucharon por la independencia política de nuestra patria del yugo español, de los que se enfrentaron a las dictaduras y a los abusos como Atusparia y Ushco Pedro, de Juan santos Atahualpa y el gran Túpac Amaru y Micaela bastidas, Walter representa para mí a esos héroes anónimos de la historia de nuestro país que nadie recuerda y que debemos rendir homenaje por su aporte heroico al proceso de la revolución peruana que nos falta concretar, es pues uno de esos ciudadanos para hablar en términos afrancesados que dio y sigue dando su aporte al esclarecimiento de este proceso, estoy seguro que si lo llamáramos para continuar en la brega nos miraría y nos preguntaría para que lo llamamos y nos preguntaría en qué lugar va a ir para recoger sus cosas y alistarse en ese proyecto y repetiría cuando marche a la lucha la canción del grupo cubano Orisha “537 C.U.B.A.”: “Me arrancare el corazón y esperare mi regreso para sacarlo otra vez y colocarlo en mi pecho”.
Recuerdo que me conto como pudo llegara a México junto al comandante Tomas Borges, como los compañeros del Frente Sand0inista lo pusieron como asesor del comandante y pudo viajar al país de Zapata y como, conseguido su objetivo, dignamente enfrentó el exilio solo y sin ayuda alguna.
También recuerdo sus palabras cuando era parte de la dirección del MIR en el frente Norte Manco inca conjuntamente con Gonzalo Fernández Gasco y Elio Portocarrero en el Cerro Negro y como tuvieron que desmovilizarse al conocerse la muerte de lucho de la puente y salir al ecuador por la frontera de Ayabaca, de las peripecias que pasó para salir del Perú, de su defensa sobre Enrique Amaya Quintana a quien un informe de la CIA lo sindicaba como un colaborador de esa agencia norteamericana, de su defensa cerrada porque los datos que daba la CIA sobre Amaya Quintana eran falsos y que nunca dudo de su lealtad al proceso revolucionario del MIR.
A Walter en estos pocos momentos que lo he tratado le hacía bromas como esta: si te hubieras quedado en el APRA, ahora fueras parte de la cúpula y tuvieras mucha plata como lo tiene del Castillo y los demás, si te hubieras quedado en el Apra hasta ministro y congresista hubieras sido. No ganaste nada yéndote, mejor te hubieras quedado y ahora estuvieras muy bien, Walter me mira y sonríe y me dice: eso mejor hubieras hecho tú y estuvieras mejor.
Que mas podría decir de Walter, que también hubiera podido ser un gran abogado y tendría su bufete o su estudio y si se hubiera dedicado a defender empresarios o narcotraficantes fuera un potentado y quizás lo tuviéramos en la cúpula aprista como presidente del congreso de la republica, nada le falta para tan “altos meritos”, pero estoy seguro que eso no le agradaría al gran walterio como escuche que lo llamaban algunos muchachos de izquierda con los que discrepé y después fueron mis amigos y hasta ahora los trato a pesar de los años.
Ese es Walter cuya amistad para muchos “espanta” por su terco trajín por continuar con sus principios, ese es Walter con sus 75 años a cuestas, y el triple de historia por ser lo que es o sea la continuación anónima de la lucha de los peruanos por las causas justas y … además socialistas, ese es Walter, olvidado por muchos que dicen ser sus amigos porque les incomoda sus principios socialistas y revolucionarios y les puede hacer daño a sus aspiraciones y carreras, ya sean políticas, académicas, o profesionales. Walter lleva una vida austera y sencilla con mucha dignidad, no es de los que pide nada a nadie, no es de los que se vende por unos cuantos centavos. tampoco lo haría porque el espíritu de ese colorado que es Luís de la Puente Uceda lo estremecería y le paralizaría la mano escribiente por traidora. Eso no haría Walter Palacios Vinces un piurano adoptado por Trujillo, un caballero de caballeros.
Por último, espero que algún día podamos leer, escrita por él mismo, parte de esa historia que ha vivido dentro de la izquierda y la revolución peruana, como una hermosa experiencia de los que luchan toda la vida, como diría Beltort Brecht
Allí conocí a Walter, un ex aprista, o mejor dicho un aprista rebelde que se fue con Lucho de la Puente Uceda. Fue en esa oportunidad que en pocas palabras nos contó, a mí y a otros apristas, la forma cómo es que salió del PAP, como firmaron más de 30 jóvenes dirigentes apristas la moción de octubre en 1959 y como fueron expulsados y como algunos retiraron su firma de esa moción y como otros comprometidos con ese documento no firmaron a último momento. En pocas palabras nos contó ese episodio histórico del aprismo y que yo quería conocer más. Pero Walter, hombre de organización de posición y convicción, nos contó y se despidió amablemente y yo me quede con la miel en los labios y con las ganas de saber más de esas cosas.
No sé si estará bien lo que voy a decir pero Walter entraba o ya estaba hace años en su segundo proceso revolucionario, por lo menos yo lo intuía y presentía.
Walter no solo fue un aprista rebelde que se quedó en las palabras, también se integro al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)y actuó en forma clandestina y luchó con Luis de la Puente, Guillermo Lobatón, Enrique Amaya Quintana, Máximo Velando, Gonzalo Fernández Gasco y otros, en ese esfuerzo que fueron las Guerrillas de los años 60. Antes había sido Presidente de la Federación Universitaria de Trujillo y de la Federación de Estudiantes del Perú y, por si fuera poco, conquistó y se casó con la mujer más bonita de la Universidad Nacional de Trujillo. Después marchó a la Guerrilla y participo en el frente Manco Inca con Gonzalo Fernández Gasco y Elio Portacarrero, entre otros, en la sierra norte del Perú.
Años después, durante el primer gobierno de Alan García y la dictadura de Fujimori, fue director de la Revista Cambio, que cumplió una función activa en el proceso revolucionario de fines del siglo pasado, época en la que muchos temblaban cuando se les proponía dicho cargo dado que el grupo colina o los servicios de inteligencia atentaron contra esa revista llegando a asesinar a la joven periodista Melissa Alfaro mediante la modalidad de un sobre-bomba. A Walter ya no volví a verlo, no supe más de él hasta que me contaron que se había asilado en México. Cuando regresó al Perú lo volvieron a meter preso y después de salir libre me contó una anécdota con el comandante Tomas Borges del Frente Sandinista de Liberación Nacional con el que logró viajar a México, después de estar varios meses en Nicaragua; de las peripecias que paso para llegar a conseguir el status de asilado en México y ser reconocido como perseguido político por las Naciones Unidas; de cómo tuvo que caminar por tierras extrañas sin su verdadero nombre; de la preocupación de su familia por lo que le podría pasar y de las incomprensiones de algunos dirigentes que en el Perú se reclaman de izquierda y que no tienen una actitud consecuente, ni de solidaridad, con los que se entregan a la dura lucha de intentar cambiar este país
Recuerdo cuando Walter regreso de México y fue capturado en el aeropuerto Internacional Jorge Chávez y Eduardo González Viaña hizo una campaña por su libertad junto a sus hijas quienes dirigían comunicaciones a todo el mundo para que se aúnen a dicha acción. Yo reconocí que Walter era un gran hombre y que no en vano se lucha toda la vida porque lo hizo toda la vida y hay muy poco hombres que lo hacen así. Después tuvo que sufrir prisión por sus ideas y realizar su defensa en el juicio del MRTA, junto a Víctor Polay Campos, Peter cárdenas Shultz, Miguel Rincón, Lucero Cumpa Miranda y otros, allí en su defensa antes de terminar dice citar a un gran poeta argentino y cuando todos pensaban que se iba a referir a Jorge Luis Borges, cita al rockero Fito Páez y repite lo que dice en su canción: “Quien dice que todo está perdido, yo vengo a entregar mi corazón”
Después de muchos años volví a ver a Walter. Antes de encontrarnos converse por teléfono con él por intermedio de Orlando, un compañero que conocí en la UNT cuando era de la UDP y después nos hicimos amigos. Con Walter quedamos en encontrarnos en Trujillo, en un café del Jr. Pizarro, a las 9 de la mañana, junto con Orlando. En esa oportunidad nos dio un libro del Comandante General del MRTA Víctor Polay Campos “EN EL BANQUILLO: TERRORISTA O REBELDE. Conversamos de muchas cosas, de la vida, del proceso del MRTA, de la formación de Patria Libre, proceso sobre el que tenía sus propias opiniones, de su paso por el MIR, de su desempeño en la FEP, de su exilio en México y como llego hasta allí y de cómo se convirtió en refugiado de las naciones unidas.
A pesar de los años, de haber luchado toda la vida por un ideal, no es un hombre amargado y menos un renegado, no tiene mal carácter y más bien es una persona amable y entretenida.
Se podría decir que es una biblioteca andante que todos debemos aprovechar. Como quisieran muchos de los políticos de moda tener el conocimiento y la sabiduría de este hombre que además es una persona que no demuestra soberbia alguna y se muestra modesta a pesar de todo el conocimiento que tiene y la capacidad para expresarlos ante publico muy diverso. Cuando lea este artículos seguro que no le va a gustar porque como siempre me dijo no interesa quien este adelante lo que importa es que los objetivos se cumplan y creo que para mi Walter tiene ganado un espacio en la historia del Perú, es decir en la historia de los pobres de este país, en la historia de los que combatieron por una nueva sociedad y de los que fueron dignos de sus palabras y no solo pregonaron la revolución sino que también tomaron la iniciativa en ese proceso.
Hablar de Walter Palacios Vinces es hablar no solo del MIR y del APRA rebelde, sino también del movimiento Pueblo en Marcha, de los inicios del MRTA que es su segunda etapa en el proceso revolucionario de su vida, también es hablar de su enérgico empuje al proceso de unidad de Pueblo en Marcha con la UDP, la conformación del Bloque Popular en donde se unifica la UDP con los compañeros del PCP Mayoría, de Patria Libre, del semanario cambio del que fue su último director y que el régimen de Fujimori cerro en el golpe de estado del 92. Allí pasó a la clandestinidad y tuvo que bregar para no ser detenido y seguir luchando desde esa trinchera por los ideales que todavía mantiene.
También se podría decir que Walter es una historia andante que si escribiera sus memorias muchos de los jóvenes que ahora ven la vida en forma superflua se pondrían a pensar en lo heroico que es llegar a esa edad, sufriendo y luchando por algo que para muchos es una utopía. Si Walter escribiera un libro sobre sus vivencias muchos políticos actuales que gozan de lo que otros hicieron por cambiar este país dirían que fue un “maldito terrorista”. para mí no lo es, para mi es solo una continuación de lo que otros hicieron por cambiar este país que se está pudriendo en vida, es la continuación de los búfalos Barreto del 32, de Carlos Phillips de Huaraz con su “solo Dios salvara mi alma y solo el aprismo salvara al Perú”, de los marineros del 32 y el 48 que se inmolaron por la revolución aprista, de los héroes de la clandestinidad y de los frontonianos, término recogido de mis conversaciones de esa madre heroica que se llama Otilia campos de Polay que brega por la libertad de su hijo que también lucho por cambiar este país de barones de la economía, descendientes de los encomenderos coloniales.
Quizás exagero pero debo decirlo Walter es un continuación de las luchas del pueblo peruano de los héroes que lucharon por la independencia política de nuestra patria del yugo español, de los que se enfrentaron a las dictaduras y a los abusos como Atusparia y Ushco Pedro, de Juan santos Atahualpa y el gran Túpac Amaru y Micaela bastidas, Walter representa para mí a esos héroes anónimos de la historia de nuestro país que nadie recuerda y que debemos rendir homenaje por su aporte heroico al proceso de la revolución peruana que nos falta concretar, es pues uno de esos ciudadanos para hablar en términos afrancesados que dio y sigue dando su aporte al esclarecimiento de este proceso, estoy seguro que si lo llamáramos para continuar en la brega nos miraría y nos preguntaría para que lo llamamos y nos preguntaría en qué lugar va a ir para recoger sus cosas y alistarse en ese proyecto y repetiría cuando marche a la lucha la canción del grupo cubano Orisha “537 C.U.B.A.”: “Me arrancare el corazón y esperare mi regreso para sacarlo otra vez y colocarlo en mi pecho”.
Recuerdo que me conto como pudo llegara a México junto al comandante Tomas Borges, como los compañeros del Frente Sand0inista lo pusieron como asesor del comandante y pudo viajar al país de Zapata y como, conseguido su objetivo, dignamente enfrentó el exilio solo y sin ayuda alguna.
También recuerdo sus palabras cuando era parte de la dirección del MIR en el frente Norte Manco inca conjuntamente con Gonzalo Fernández Gasco y Elio Portocarrero en el Cerro Negro y como tuvieron que desmovilizarse al conocerse la muerte de lucho de la puente y salir al ecuador por la frontera de Ayabaca, de las peripecias que pasó para salir del Perú, de su defensa sobre Enrique Amaya Quintana a quien un informe de la CIA lo sindicaba como un colaborador de esa agencia norteamericana, de su defensa cerrada porque los datos que daba la CIA sobre Amaya Quintana eran falsos y que nunca dudo de su lealtad al proceso revolucionario del MIR.
A Walter en estos pocos momentos que lo he tratado le hacía bromas como esta: si te hubieras quedado en el APRA, ahora fueras parte de la cúpula y tuvieras mucha plata como lo tiene del Castillo y los demás, si te hubieras quedado en el Apra hasta ministro y congresista hubieras sido. No ganaste nada yéndote, mejor te hubieras quedado y ahora estuvieras muy bien, Walter me mira y sonríe y me dice: eso mejor hubieras hecho tú y estuvieras mejor.
Que mas podría decir de Walter, que también hubiera podido ser un gran abogado y tendría su bufete o su estudio y si se hubiera dedicado a defender empresarios o narcotraficantes fuera un potentado y quizás lo tuviéramos en la cúpula aprista como presidente del congreso de la republica, nada le falta para tan “altos meritos”, pero estoy seguro que eso no le agradaría al gran walterio como escuche que lo llamaban algunos muchachos de izquierda con los que discrepé y después fueron mis amigos y hasta ahora los trato a pesar de los años.
Ese es Walter cuya amistad para muchos “espanta” por su terco trajín por continuar con sus principios, ese es Walter con sus 75 años a cuestas, y el triple de historia por ser lo que es o sea la continuación anónima de la lucha de los peruanos por las causas justas y … además socialistas, ese es Walter, olvidado por muchos que dicen ser sus amigos porque les incomoda sus principios socialistas y revolucionarios y les puede hacer daño a sus aspiraciones y carreras, ya sean políticas, académicas, o profesionales. Walter lleva una vida austera y sencilla con mucha dignidad, no es de los que pide nada a nadie, no es de los que se vende por unos cuantos centavos. tampoco lo haría porque el espíritu de ese colorado que es Luís de la Puente Uceda lo estremecería y le paralizaría la mano escribiente por traidora. Eso no haría Walter Palacios Vinces un piurano adoptado por Trujillo, un caballero de caballeros.
Por último, espero que algún día podamos leer, escrita por él mismo, parte de esa historia que ha vivido dentro de la izquierda y la revolución peruana, como una hermosa experiencia de los que luchan toda la vida, como diría Beltort Brecht
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